1979 nov - Museo B. Artes Bolivia - La Casa de Jorge Páez Vilaró - Restaurant & Art Gallery

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1979 nov - Museo B. Artes Bolivia

Jorge Paez Vilaro > Su pintura


MUNDO TANGO

Desde hace tiempo procuro capturar del circo urbano o de las nostálgicas memorias, las pequeñas o grandes cosas que nos regale la gente en su comportamiento con otra gente, en los lugares comunes de una ciudad muy querida, donde casi todos nos conocemos y casi todos nos saludamos en la esquina.
Es una decisión franca, y sin conflictos. Una toma de conciencia del cronista, que devuelve a su manera la experiencia vivida o viviente, pensando que al final, conviene no olvidar que somos parte de un mundo de conmovedoras acciones humanas, con un dominante apetito por la convivencia comunicativa. De ahí que cambiemos el sistema de las significaciones convencionales para expresarnos, por el de la narrativa de lo que nos emociona o nos hace sonreír, en un nuevo circuito de ecos que nos da las razones para seguir siendo testigos e intérpretes de la sociedad que nos nutre.
No se trata de hilvanar una serie de pinturas o dibujos de historiador o de viajero ambiental. Ellos pretenden anotar historias comprobadas, dando continuidad a la corriente renovadora del pensamiento reivindicador que reconcilia en el arte, después de largos procesos ausentes de tema, el hecho recreativo con el repaso de las maneras, travesuras y deleites de un costumbrismo local, ajeno al travesti turístico. Todo tiene que ver, al final, con el Ser de América, el Ser de mi tierra, o el Ser de mi barrio, económico en lujo, rico de goces, parte inolvidable de la vida de uno, que siempre nos hace volver a la aldea, porque el mismo es el paisaje y representa el estilo de reserva afectiva y cálida de una patria sonora.
Tangos, milongas, novios y gentes de cafetines, con orquestas de señoritas y bailes familiares a los que todavía me invitan, componen el temario de esta prosa de humores montevideanos que trato de rescatar plásticamente, limpio de barroquismos intelectuales, directamente, como un diálogo de ventana, con los secretos de la vecindad.

J. P. V.


 
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