1981 nov. Gal Contemporánea - La Casa de Jorge Páez Vilaró - Restaurant & Art Gallery

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1981 nov. Gal Contemporánea

Jorge Paez Vilaro > Su pintura
Autorretrato
Germán Cabrera

PRESENTACION
Nadie que se coloque en el área de una presumible correcta contemplación, dejará de percibir, de sentir desasosiego cuando se enfrenta a la acción que resulta de ricas incorporaciones de descripción y de modo; digo de la realidad triste de una forma que puede ser un retrato. 0 de la realidad gozosa, que también puede serlo.
Nadie que se coloque en el área de otra presumible correcta contemplación, dejará de percibir la carencia venusiana en esa realidad triste o gozosa de una forma "hecha", es decir: comunicable. Que exija a la contemplación un cierto fervor, una atención especial es lícito y deseable.
Y quien atento a la corporeidad y a la materia tratada "entrañe" su hecho de acción, deberá ceñir y aceptar que cada tiempo de cada personaje es otro para cada uno, con sus intransferibles circunstancias.
Diré que no es tanto la acción como la reflexión que enciman estas obras, en su extenso tiempo no reducible a meticulosas reglas o castas, de color, de materia, de trepidación de luz. He dicho enciman, o lo que es igual a fusión de dimensiones que van más allá de una mera presencia inmediata del objeto. Retratos, en nuestro caso.
Enciman por la estructura de las cabezas, por su alejamiento de tamaño natural, por las ricas armonías de color —pintura que no descansa— por la esencia de una ejecución fogosa, no apurada; enciman por su indagar al aspecto sensible, por las rápidas notaciones, por sus datos plásticos. Por la esencia.
A primera lectura, lo que antecede puede aparecer contradictorio, lo cual no minimizaría en nada la calidad de estas obras. Además recuerdo a José María Moreno Galvin: "lo contradictorio es una característica, no una circunferencia mórbida".
Jorge Páez y sus "33 para el arte". Están ahí para desmentirme.

Ernesto Heine
Crítico de Arte

RETRATOS POR MI CUENTA Y RIESGO
Consecuente con los mandatos de todo un recorrido en procura de la afirmación del lenguaje pictórico como significación consciente, me propuse de golpe en esta nueva instancia, interrogar y remeditar sobre lo ya dado, para concertar mis energías y convicciones a partir de un cambio de fuente para mis temas y búsquedas concomitantes. De ahí los presentes retratos.
El secreto motriz y suscitador que enciende la voluntad creativa continúa rigiendo con su acción inquisidora, removiendo sin pausas las bases y el trampolín. Se enjuicia de golpe todo lo aprendido para auspiciar un nuevo ímpetu, que se compromete con la síntesis y la esencia, en la procura de una espontánea, directa y fluida prosa, escrita con materia y pincel.
En consecuencia, del ajuste de tantas preguntas y respuestas, vivencias e intuiciones, seguimos inventando intermitentemente a partir de las formas promovidas y editadas. Y en la hora de la nueva madrugada, en esta etapa impostergable de mis desasosiegos de artista, la imagen humana posante se reubica a la espera de ser descubierta, con su realidad de verdad formal y espiritual, con toda su dialéctica afectiva y el mayor e integral voltaje para iluminar itinerarios de indagación sin recetas.
Si hacer pintura de caballete sigue siendo todavía una operación mágica, procurar fijar con ella la representación del personaje elegido como brújula y meta, es también un paso de fertilidad y sorpresas, en esa aventura sin límites de todos los días que me pide la ansiedad. En las largas y desintoxicantes jornadas, velaron mis estados de humor, coros de cabezas eternizadas por Hogarth, Rowlanson, Goya, Daumier, Ensor, Solana, Picasso, junto al testimonio conmovedor de los "Hombres Celebres" de nuestro venerado Don Joaquín.
Al asilarme en esos maestros para dar lo mío, les entrego mi humilde homenaje que prolonga mi infinito optimismo en el hacer libre y sin pausas.

J. P. V.


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