1984 nov - Estampas Urbanas - La Casa de Jorge Páez Vilaró - Restaurant & Art Gallery

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1984 nov - Estampas Urbanas

Jorge Paez Vilaro > Su pintura

LA EXUBERANCIA EXPRESIVA DE JORGE PAEZ: ECOS DEL PASADO Y VISIONES DEL PRESENTE
Estas noventa obras producto de la exuberancia expresiva que singulariza a Jorge Páez giran alrededor de su habitual temática basada en el rescate visual de nuestra vida ciudadana y en la plasmación de escenas populares; Páez continua, así, una línea creativa que no conoce desmayos ni claudicaciones. Con importantes dosis de humor empático y, a la vez, con punzante ironía y corrosiva mirada, construye un cosmos en el que instancias vitales como la lujuria,  la apatía, la cursilería, el aburrimiento, la sensualidad, la gastada monotonía matrimonial,  la amistad viril, el amor, el erotismo, la soledad,  la alegría, las repetidas caricias, la vulgaridad, el patetismo y el espíritu lúdico se expresan en el mundo de boliches y bares.
Si bien en la producción expuesta en esta ocasión hay naturalezas muertas, retratos, paisajes urbanos, escenas de vueltas ciclistas, homenajes a Ensor e imágenes de bañistas pitucos, es el "mundo tango" lo esencial de su obra.
Páez prosigue la elaboración de un microcosmo tanguero en el que, a través de parejas abrazadas en perpetua danza, músicos patéticos, solitarias mujeres en mesas de cafetines y compadritos criollos, sintetiza su visión de la sociedad. Atrapa así con nostalgia una realidad que agoniza.
En ese mundo de tango aparece y reaparece la mítica figura de Carlos Gardel mirada con humor y cariño por el espíritu irreverente de Páez; en sus telas el Morocho del Abasto, el Mago, el ídolo de multitudes regala su generosa sonrisa de divo triunfal.

Líneas vibrantes, gestos enfáticos, grafías intensas y espontaneas y trazos sueltos enmarcan caricaturescos rostros y circunscriben los desproporcionados cuerpos de esa humanidad grotesca que mediante acumulaciones, superposiciones y simultaneismos fagocita los espacios de los cuadros. Un "horror vacui", un temor al vacío, impulsa a Páez a compaginar superficies que no dejan reposar el ojo, proponiéndole siempre nuevas incitaciones. Situadas en un mundo aperspectivo, sus figuras establecen ritmos sincopados creados por contrastes de color, formas y líneas.
Con libertad cromática Páez pinta sus mascarones, sus paisajes urbanos, sus retratos y sus naturalezas muertas creando contrastes de verdes, marrones, amarillos, azules y rojos intensos y vibrantes. Asimismo, demostrando una atracción hacia  la mater la que no lo ha abandonado desde que comenzara a pintar, Páez trabaja el acrílico disponiéndolo en forma directa sobre la tela de tal manera que logra interesantes efectos de textura.
En esta muestra Jorge Páez ratifica nuevamente su entrañable relación con el mundo que lo rodea, su entusiasmo expresivo y su singular visión de realidades, personajes y escenas muy nuestras. Aunando ecos del pasado y visiones del presente, monstruismo sarcástico y ternura, nostalgia e ironía, narración e invención, espíritu testimonial y libre recreación, espontaneidad y estudiada composición, mantiene con pertinaz voluntad su adherencia sostenida al mundo que corresponde al área cultural rioplatense.
ALICIA HABER - NOVIEMBRE 1984

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