1990 may - Gal Formas - La Casa de Jorge Páez Vilaró - Restaurant & Art Gallery

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1990 may - Gal Formas

Jorge Paez Vilaro > Su pintura

Los retratos de Jorge Páez Vilaró no aspiran a una descriptividad mimética: son la inagotable invención de formas que —deambulando entre lo caricaturesco y lo real— generan un mundo de equivalencias visuales que anclan finalmente en una fisonomía.
La aguda mirada del artista desnuda hábitos, solemnidades y tics, proponiendo la risa en la contingencia de los días.
Se trata de una mirada llena de ironía o sarcasmo que, redimiéndonos de lo grave, nos introduce en un imaginario cargado de ternura pues, por lo general, estos retratos surgen del amor o la simpatía por los retratados. Incitado por la primera mancha, J.P.V. comienza la gestación de azarosos signos y símbolos que serán la constante transfiguración de notas capturadas al modelo: itinerario lleno de ocurrencias y gestos, luces y sombras. Aunque el ojo del artista se obstine en conducir a la mano, no evita sus constantes rebeliones, lo que hace que solo por momentos la guie el parecido; de pronto se detiene para raspar salvajemente como interrogando la superficie o para afinar las pinceladas que se introducen en otras para hacer una trama o concluir en estallidos.
Habría que decir de cada retrato de Jorge Páez Vilaró que, si bien parte del poderoso estimulo del modelo, también es un momento secreto de su propia biografía pues, sabe el artista que —independientemente de todo— la mano hace su propia fisonomía, la suma de sus propias e imponderables cifras.
Raul Santana / mayo 1990

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