1994 ene - playas otras - La Casa de Jorge Páez Vilaró - Restaurant & Art Gallery

Vaya al Contenido

Menu Principal

1994 ene - playas otras

Jorge Paez Vilaro > Su pintura




El Consejo Directivo del Museo de Arte Americano de Maldonado agradece vivamente a I.B.M. el generoso patrocinio de esta muestra celebratoria de los CINCUENTA AÑOS EN LA PINTURA DE JORGE PAEZ VILARO con sus obras recientes: "PLAYAS OTRAS"

GRACIAS A LA VIDA...
Eso de la primera exposición fue apenas ayer, cuando el paciente maestro Guillermo Rodríguez me incluyó, para mi reconocida sorpresa, en una muestra liceal.
Eran carbonillas sin alardes retóricos, con imágenes fieles, editadas de pureza y precariedad, como el primer beso de amor o aquel vals quinceañero que bailé en el cumpleaños de Sarita...
Entonces las ideas volaban, en siestas alimentadas de crema con canela y se incorporaban a mi bicicleta... las muelas de juicio también.
Una vida hecha a dedo, al contado, incontaminada de maldades, sin TV ni lectura de diarios, con música de murgas, veinte pesos de sueldo y uvas o higos calientes en el jardín. Cuando los helados costaban un vintén, habían goles en el estadio y jugábamos a la pelota en los campitos hasta la pitada final que nos llegaba con la luna. Solo me abrumaban las ignorancias, el todo por descubrir, en un firmamento de estrellas incontables y vacíos inconmensurables a recorrer.
No dejaba papel, servilleta o pared sin llenar y las angustias orales se escapaban por las arterias de dibujos y graffitis, gestos gráficos espontáneos como las palabras, reveladores de mis sorpresas, en un "solo de espejo" con huellas de pájaros en el aire.
La casa terminaba en la otra cuadra y los vecinos me acariciaban la cabeza, festejando en pijamas esa facilidad juguetona ofrecida como saludo, por mi diálogo pasional con los lápices Faber, las crayolas y los pinceles.
-----------------------------------------------------------
Qué hermoso es haber sentido hasta ahora la metapoesía de las confusiones, con un lenguaje extra, propina de Dios, que encuentra su energía madre en los dínamos espirituales del más vivo sentido vital y antiagónico y nos da sin pausas ni treguas, el acceso a la renovación, para llenar de salud el "crescendo".
Porque a decir verdad, como en el Puente de la Barra, en mi largo periplo-safari, con gentes y países, han habido fuertes subidas y bajadas y también una vía franca para encontrar en la "mismidad" la superación del azar.
------------------------------------------------------------
Medio siglo después de aquella tarde del Liceo Cinco, me vuelvo a parar frente a mis cuadros como portero de mi obra, invitando a los lectores a que pasen a sentarse en su living.
Bajo mis ojos, todo sigue ocurriendo como en la aurora efervescente. El valor está en navegar aunque sea con los mástiles rotos, cabalgar contra el quietismo y los serruchos, las penitencias que te ponen los impotentes, fomentar la amalgama creativa abierta día y noche, afirmar una voluntad estética que se nutra de ámbar íntimo y palomas sueltas. Hay que escuchar la música de las ideas, regar el semillar, abrir los cauces a los demás... y mantener encendida más que nunca y contra la vulgaridad, la pipa del gigante que rompe juguetes y pone color en los sueños, un artista humano y brutal que brujuló mi tiempo, que está parado allí en la esquina como un faro-semáforo y se llama Pablo Picasso.

Constituye una sensibilísima mezcla de varias entidades entrañables y supra formales. (Rara avis!). "Galerista" muy pero muy pulcro y cuidadoso de sus almacenamientos "signográficos"... en otros tiempos, claro está, pintador sumamente variable y de goloso y arbitral "tránsito caballeteril", empresario de propaganda comercial a gran escala, director alerta de un Museo pre y post colombino y de una más reciente raíz popular... fundado por él... desde luego, "arqueologísta"... sin excavación propia, prologador o comentarista sabroso de la expresión plástica en general y de la "expresión humana en sí misma"... llevada a cabo hasta los confines de la ternura, preparador no oficial de envíos expresivos al extranjero... cuando nadie, privadamente -creo que a nivel estatal tampoco-, los hacía, coleccionista de aguda certidumbre o puntería y de infalible " olfato"..., efusivo sin cortapisas (llegó a interesarse...incluso -con las gestiones correspondientes del caso, sin ser su amigo íntimo y sin ser, caramba, "izquierdófilo"-... por la suerte del escultor Armando González -no sé si entre otros- cuando fue manoseado por el "gobierno de facto"), inquieto, pues, en grado sumo, dinámico... sin vacaciones prolongadas, optimista hasta la "inconsciencia", naturalmente sociable, simpático y risueño...sin asomo de pequeños o grandes rencores, humorista delicado e "impenitente", viajero reiterativo y "amplificador" -casi un cosmonauta- , agradecido conviviente...salido o saltado "de cajas"...en fin...SIEMPRE. Ha sido este "espécimen hominal"...mal aprovechado -y a veces "torpedeado"- por el Estado multiforme.
Cuando más joven... consintió, a corazón abierto, la influencia "asordada" y pastosa de Dinetto, luego...así...del arenoso, abstracto, domiciliario Ventayol, luego o antes, todavía, del "arandelista" belga - digámoslo de ese modo- Corneille, y puede que de algunos otros que anduviesen más o menos "boyando" por ahí. Sin falso pudor... en tales alternativas. Su actitud es -era, fue- la de un "mimético sincero", una especie de "camaleón pictórico" auténtico. Genuino. Es posible que alguien, de "esos que no perdonan nada", le achaque, precisamente, tal particularidad. Pero, como siempre, semejante enfoque relativizador... no ha de ejercerse contra los refrescantes "impresionistas" franceses, por ejemplo, que "se contagiaron" unos a otros "a cara de pichincho", o contra los intrincados "cubistas" parisinos, interinfluidos en la secretez fermenta! de sus talleres, o contra los desalojistas "metafísicos" italianos, y su indémica, desolada, "deserción vital", y contra tantos y tantos y tantos más... del mismo jaez. Pero, desde hace bastante rato, creo que, al fin, dio con determinada tendencia...sobre la que deposita su fundamental desenfado, su "desparpajo semi-insolentón", donde el divertimiento campea a sus anchas -desprejuiciadamente-, como campearía, de seguro, en las tramitadas "Batallas" de Pablo Pájaro, el Uccello legendario, cuando "estereotipaba"... bellacos y coceadores corceles de pelaje naranja, y "frizones" tostados o azules... con las herraduras destinadas al fango "rastrero"... nada menos que celestes! El gozo y el entretenimiento de los ojos y la mano hechora... tienen en él a un "cultor" sin desmayos.
Desde que le conozco..."atrajo" atacantes de toda laya, "agazapadas" resistencias de no pocos, etc., etc., y yo, para mis adentros, y también de labios hacia afuera, lo defendí muchas veces -él lo sabe-, porque en este
país... donde casi nadie, en el mundillo de las expresiones plásticas ayuda a nadie "que valga la pena", él constituyó una de las excepciones. (En alguna que otra oportunidad, se hizo presente, al margen de los envíos oficiales y por invitación suprafronteriza -es "enemigo militante" del oblicuo "ninguneo"-, con obras de su propia autoría, alcanzando cierta distinción de laudatoria "preeminencia americana", en no recuerdo cuál de las célebres Bienales paulistas). Pero... trabajaba... trabajaba... preocupábase -autodesvelante-... y "ejerciciaba' -vaya que sí!-, contrapuesto a los "quietistas egocéntricos", a los "egoístas de turno", a los "pichones de tordo", que siempre esperan "de pico abierto"... el pico traslativo de la "madre conyuntural"... con la viva lombriz "compensatoria", "desquitante"... reservada a sus buches "insondables". Tuvo momentos de calidad indiscutible. Tuvo altibajos, como tienen todos o casi todos -los tuvo Picasso más que grandemente... en su "aluvión inmovilista"-, más... nunca le pude sorprender "desbarajustes conceptuales". En la mayoría de los ejemplares "revistados", jamás le ví producir por debajo del horizonte mínimo, "a salvo", supongo yo, debido al "establecimiento" de incierta especie de exuberancia "tropicaloide"... que lo tironea desde muy lejos. No es poca cosa, a pesar de que la totalidad de sus obras, comprendidas en un mismo período -cualquiera sea de los varios que tuvo-, acusa invariablemente idéntico "clímax". (Sería el único "reparo"... tal vez... a hacérsele...). Y como fue, como era, como ha sido... sigue siendo.
La gente se agría o se "acobarda" con el tranco horadante del tiempo. El no. "Inmutable" resulta... al modo de un aljibe, sólo que un aljibe con las entrañas movedizas, alegreñas. Y vuelta a vuelta... a empezar de nuevo. Su camino, por lo que veo, no tiene fin. Da la impresión de que tripula no sé qué andariego vehículo, "sin patente municipal" y" sin frenos". Y como que no tiene el menor interés en hacerlos "reparar".  Porque "nació generoso", polipreocupado, "potencialmente insepulto". Cuando levante el vuelo definitivo y huya de las retinas prensiles... pertenecientes a los que habrán de quedar halitando, mientras tanto, sobre la "plánica topografía platense", se le va a extrañar, sin duda. Singular especie de "mangangá civil", con zumbonas practicidades diarias harto adaptables, excluyó de su "nomenclatura particular"... la fanatizada rigidez, la "trepidante" envidia. Yo me complazco en rendirle este pequeño homenaje de naturaleza intimista... sin los comunes "pamentos" de rigor. Prefiero tipos como éste, aún con los probables o improbables "defectos" de los que nadie escapa, y no , claro que no, a aquellos que -repitámoslo de nuevo- siempre esperan "algo" de los demás, sólo ofreciendo, a "redituable trueque", la voracidad insaciable... por recibir, recibir y recibir... sin pausas. Es un ser noble. Un amigo. Y no sé si en su trasfondo... acaso sea "un desvalido disimulado, camuflado", cuyo atildado ropaje social... "escamotea" esa escondidísima y bella condición. Estoy "hablando" de Jorge Páez Vilaró.


Diciembre de 1993 Manuel Espí
nola Gómez

Regreso al contenido | Regreso al menu principal